Confesión ardiente: exhibida al volante y follada salvaje en el capó
Dios, qué calor hacía ese día. Hypercalor, de esos que te empapan el short y la camiseta hasta que se pegan a la piel. Pablo y yo limpiando el garaje y el cobertizo desde la mañana, sudando como locos. Llegó el mediodía y la remolque llena, pero el vertedero cierra hasta las dos. ‘Necesitamos una … Read more